Elías Jaua Milano
Ante la ignominia que implica la declaratoria de enemigos extranjeros a los venezolanos y venezolanas, bajo el eufemismo de Tren de Aragua, por parte del Presidente Trump, escribo estas palabras con profunda indignación y en defensa apasionada de la venezolanidad.
Somos un pueblo noble, con un larga tradición de lucha por la independencia y la democracia, promotor de la paz en la región, lleno de valores y de talentos. Se pretende criminalizar a una nación entera bajo la etiqueta de una banda criminal sin ninguna capacidad de acción transnacional, que operó e hizo mucho daño a la población en una región de Venezuela, a la cual los medios internacionales y gobiernos xenófobos le atribuyen cualquier acción delictiva de bandas de esos países, donde participe o no algún venezolano.
Es muy grave señalar que el Jefe del Estado venezolano esté vinculado a esa supuesta banda internacional. Conozco y trabajé con Nicolás Maduro. Más allá de cualquier diferencia en la política, puedo afirmar con absoluta certeza que no es alguien que pueda abrigar la intención de promover una organización de estas características, mucho menos para agredir a otra nación. Por el contrario, ha demostrado firmeza en el desmantelamiento del llamado «pranato», modelo de control criminal, que nos instalaron en algunas zonas específica del país. Los señalamientos criminales, sin prueba alguna, que se le hacen, y dada su condición de Jefe de Estado, constituyen una amenaza para la seguridad y la paz de la República, dado el historial de agresiones bajo falsos pretexto que tienen los gobiernos estadounidenses contra naciones enteras.
Es la hora de la responsabilidad con Venezuela. La dirigencia política patriótica, tanto del Gobierno como de la oposición, tienen que encontrar los mecanismos de regulación del conflicto político interno que nos permitan disipar estas amenazas extranjeras, y con una sola voz condenar esta agresión a nuestra identidad nacional.
A quienes han promovido esta peligrosa estigmatización contra el pueblo venezolano, la historia los condenará. La patria está primero. ¡Viva Venezuela!